El primer cuerpo tiene ventanas con marcos rehundidos de orejetas y el segundo balcones enmarcados por pilastras y frontones rotos con aparatosos remates de pirámides. Bajo dichos balcones cuelgan grandes placados de mixtilíneo perfil. Todos estos motivos contribuyen a dotar de una especial riqueza a la fachada, aunque el principal ornato de la misma es la espléndida portada de calizas polícromas que ocupa el centro.
Su ingreso recto, encuadrado por serpenteantes baquetones, se acompaña de unas solemnes columnas corintias con altos pedestales de decoración geométrica.
Desde la portada se ingresa en zaguán que da paso a un primer patio o apeadero. Detrás de éste se localiza el segundo patio, de planta cuadrada, rodeado por arquerías de medido punto con columnas pareadas de mármoles y calizas, que alternan con efecto de gran riqueza y color los rojos y azules. El piso de los balcones también es de gran riqueza particularmente por los coronamientos de sus vanos que acusan acentos neogóticos en sus moldurajes apuntados y arquillos en trilóbulo.
Entre el apeadero y el patio se emplaza una escalera monumental, dispuesta perpendicularmente respecto al eje de la casa. Presenta tres tramos de peldaños que componen un original trazado en forma de T y fechado en el siglo XIX. 
Encima del rellano principal voltea una bóveda octogonal de yeserías, y sobre los tramos finales dos cúpulas de medias naranjas. Aquélla se decora con unas aparatosas yeserías, de un incipiente rococó, y se fechan con la construcción del edificio a inicios del siglo XVII.